Un hospital cerrado

La accesibilidad a centros hospitalarios o de salud ha mejorado con el paso de los años y con el aumento de las tecnologías. Desde la aplicación de rampas para las entradas a la instalación de puertas automáticas, todo han sido adelantos para que las personas con movilidad reducida puedan acceder al lugar donde le están facilitando volver a la normalidad o donde le tratan para que su vida sea lo más normalizada posible.

Hace tiempo, cuando las puertas eran de bisagras y no había más remedio que empujar, era un desatino para personas en sillas de ruedas o con unas simples muletas el poder acceder a los centros de salud u hospitalarios, y no digo nada cuando estas puertas se quedaban atoradas por el uso masivo y la gente, con dolencias y movilidad más que reducida, tenían que esperar en la calle a que algún buen samaritano les ayudara para entrar. Lo cierto, es que estos casos aún se dan, recuerdo en un hospital de Cáceres que todavía tiene puertas de bisagra cómo uno de los cierres no abría y se tuvo que llamar a un cerrajero rápido para que pudiéramos entrar al centro; en menos de 30 minutos llegó, abrió la puerta y accedimos al interior. Lo gracioso es que tampoco desde la dirección del hospital se nos indicó el uso de otras puertas laterales, pero eso, ya es agua pasada. Si no llega a ser por aquel hombre con su caja de herramientas, esa puerta seguiría cerrada, estoy seguro.

Aunque haya mayor accesibilidad por la creación de rampas y accesos, si las puertas están cerradas, no sirven de nada y somos el resto de los viandantes, o los propios enfermeros o celadores los que te ayudan a entrar para que tu salud no se tenga que resentir todavía más por culpa de algo que no te atañe. Lo que de verdad me alegra de todo este tema es que cualquier persona, por mal que esté, puede acceder a los servicios sanitarios en este país, con menor o mayor suerte, pero la asistencia médica, aún no se niega a nadie.

Las quemaduras solares pasan factura con los años

Una quemadura solar en la piel suele ir acompañada de recuerdos, un día en la playa, otro con los amigos en la piscina. Pero estos recuerdos pueden dejar problemas más severos que simples historietas que contar a nuestros nietos. Así lo ha demostrado un estudio que afirma que sufrir 5 o más quemaduras durante los 20 puede aumentar un 80 % las posibilidades de sufrir melanoma en los siguientes años de vida.

La investigación se ha llevado a cabo en Boston, en Estados Unidos, entre 108.916 mujeres blancas. Esto se debe a que este tipo de cáncer es más común entre las personas de raza blanca que entre los afroamericanos. A las participantes se les hizo un seguimiento durante 20 años, en el también se incluían cuestionarios sobre antecedentes familiares de melanoma. Además se les hacían pruebas cutáneas cada dos años para conocer la evolución de su piel. Los principales resultados concluyeron que aquellas mujeres que habían tenido graves quemaduras durante los 15 y los 20 años tenían mayor riesgo de padecer este tipo de cáncer de piel.

España perderá 1 millón de habitantes en una década

La población española envejece progresivamente y desciende el número de nacimientos. ¿Resultados? La población de España perderá 1 millón de habitantes en los próximos 15 años y alrededor de 5 millones en los próximos 50 años. Esta es una tendencia demográfica que no deja de decrecer, por lo que la previsión en cuanto a la población española es bastante negativa.

El Instituto Nacional de Estadística señala que en el año 2015 el número de defunciones superará por primera vez en la Historia al número de nacimientos. Esta baja demográfica será común a todas las comunidades autónomas españolas a excepción de Madrid, Islas Canarias, Islas Baleares, Andalucía y Murcia.

Este hecho camina en paralelo al aumento de la esperanza de vida en España. En concreto, la Comunidad de Madrid tiene los índices de supervivencia más altos, siendo la comunidad autónoma con la esperanza de vida más larga. Por otro lado, la población española vive un descenso del número de nacimientos que hace que el próximo año sean mucho mayores las defunciones.

Esta pérdida de población, de 1 millón de españoles en 15 años y de 5 millones en 50 años tiene altas implicaciones tanto en el ámbito social como en el económico.

La última revolución en el mundo ‘runner’, correr descalzo

Practicar deporte y llevar una vida sana es el propósito que muchos se plantean en su día a día. En la encrucijada por maternos bellos y sanos se está extendiendo el hábito de salir a correr.

En su día se le conocía como footing o jogging, en la actualidad todo el mundo está familiarizado con el running. Existen varias formas para denominar la afición de correr, pero lo cierto es, que este deporte cada día tiene más adeptos. Prueba de ello, es que el año 2013 se celebraron en España 3500 carreras.

A medida que se incrementa el número de aficionados en  la práctica de este deporte, se ha producido una sofisticación en la principal herramienta del corredor, las zapatillas. Existen calzado para lo supinadores, para los pronadores y para los corredores neutros, estos nombres tan extraños hacen referencia al tipo de pisada que tiene el deportista.

En los últimos tiempos se está imponiendo una  nueva técnica, que se remota a los orígenes, cuando el hombre no tenía otro instrumento que sus propios pies. Poco a poco la tribu de los Barefoot Running está más presente.

Después de varios estudios  la Academia Americana de Medicina Física y Rehabilitación  ha demostrado que correr descalzo permite reducir el impacto sobre las articulaciones. Aunque está opción no es válida para todos los corredores. Antes de poner en práctica esta técnica es aconsejable que el corredor se ponga en manos expertas.

Si es más sano o positivo, es algo que todavía está estudiándose, pero los deportistas, continúan apostando por las zapatillas de aire y gel para proteger el pie. El tiempo y la ciencia determinaran cuál es  la opción más adecuada.

Infecciones de transmisión sexual: cuáles son y cómo evitarlas

Las infecciones por transmisión sexual son peligrosas para la salud y pueden evitarse. Utilizar métodos barrera como los preservativos es la forma más fácil de evitar contagiarse con una infección que puede derivar en patologías muy graves para la salud.

La gonorrea, el SIDA, el herpes genital, la clamidia, la sífilisy la hepatitis B son algunas de las más comunes que pueden contagiarse por vía sexual. Pueden estar causadas por virus, bacterias, parásitos u hongos y se pueden combatir, a excepción por ejemplo del SIDA, con un tratamiento.

A menudo, estas infecciones pasan desapercibidas para el sujeto que las padece si no sabe o no puede identificar los síntomas adecuadamente. Algunos de los síntomas más frecuentes son el cambio de color u olor en el flujo vaginal, el picor o el escozor en la zona genital, el escozor al orinar o al defecar, el sangrado o el dolor vaginal, además del dolor en la pelvis. En los casos más graves pueden aparecer úlceras, ampollas o verrugas en los genitales, en el ano o en la boca.

En el caso de los hombres, los síntomas más frecuentes son la secreción anormal por la uretra, el picor o el escozor en los genitales y al orinar o defecar y el dolor o inflamación de los testículos. También pueden presentar úlceras, ampollas o verrugas en los genitales, la boca o el ano. Si aparece alguno de estos síntomas se debe acudir al médico de inmediato para que sean realizadas las pruebas pertinentes por parte de especialistas.

Alergias que también aparecen en invierno

La alergia al polen no es específica únicamente de la primavera. A partir de estos meses comienza la etapa de polinización de las plantas, especialmente de los olivos y las gramíneas. En los últimos años la alergia a este tipo de polen ha aumentado y multiplicado sus efectos, apareciendo súbitamente en personas que nunca habían manifestado síntomas.

Las alergias no solo afectan en primavera, sino que en los meses de invierno también tienen una gran incidencia. Desde mediados de enero hasta finales del mes de marzo se produce la polinización de cupresáceas, especialmente arizónicas. Desde hace años, los niveles de este tipo de polen en el aire se han visto incrementados de tal forma que los efectos secundarios de los alérgicos se han multiplicado. Ya en 2011, Javier Subiza, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología, relataba al diario ABC que en la Comunidad de Madrid había niveles de 1.000 granos de polen de cupresáceas en el aire cuando lo normal es que hubiera 50.

Y, ¿cuáles son los síntomas que afectan al alérgico? Tos, estornudos, picor nasal, lagrimeo e hinchazón de los párpados son los más comunes. Podrían confundirse con un constipado común pero se mantiene en el tiempo, por lo que habría que consultar con un médico. El especialista podrá recomendar los tratamientos más eficaces para deshacerse de estos síntomas más molestos que son cada vez más comunes en la población.